Elkarcredit se pone las faldas por Suchitoto

El Salvador ACAPRODUSCA

De izquierda a derecha: Valentín Landaverde, José Ezequiel Escobar, Clelia López e Iñaki Markiegi en Suchitoto, departamento de Cuscatlán.

Escribe: Sandra Beatriz Moreno Sorto. Fotógrafa: Lissette Abrego.

Aumentar los créditos para mujeres campesinas es el objetivo de Elkarcredit con el apoyo de la Asociación Cooperativa de Ahorro, Crédito, Aprovisionamiento y Comercialización de Productores de El Salvador (ACAPRODUSCA), cuya sede está en Suchitoto, departamento de Cuscatlán. A inicios de 2018, las dos entidades llegaron a ese acuerdo que busca sacarlas de la pobreza extrema.

¿Cómo lo harán? “Ayudándolas a generar ingresos,” sostiene José Ezequiel Escobar, presidente de ACAPRODUSCA. La cadena solidaria inicia en el Norte, donde Elkarcredit encuentra los recursos económicos que después presta a la socia salvadoreña que se especializa en dar pequeños créditos a la población que no tiene acceso a la banca tradicional, porque carece de garantías bancarias.

La agricultora María López recibió de ACAPRODUSCA un préstamo de 225 dólares. Tiene 12 meses de plazo para devolver el dinero. Además de disponer de esta cantidad, ella ahora es socia de la Cooperativa que a su vez le da asesoría si tiene algún problema de atrasos en sus pagos o en la siembra de su parcela, así evita la mora y siempre tendrá el visto bueno a la hora de acceder a otros créditos.

Atención personalizada

“Son mujeres que trabajan en el área agrícola por Suchitoto, Tejutepeque. También se encuentran las tortilleras en los departamentos de Cuscatlán, Cabañas, La Paz, La Libertad y Santa Ana que necesitan crédito para comprar más insumos. Nosotros vamos hasta sus casas y llegamos a un acuerdo de cuál es el mejor crédito, según su situación”, explicó Escobar a Iñaki Markiegi, vicepresidente de Elkarcredit, en la reunión que sostuvieron en la oficina central de ACAPRODUSCA en enero de 2018. También participó en el encuentro Clelia López, representante legal de Elkarcredit en El Salvador.

Son créditos pequeños, sin embargo significan una gran ayuda si las mujeres son pobres “y llenitas de niños bajo su responsabilidad”, puntualizó Escobar, quien además se siente orgulloso de liberarlas de las garras de los “coyotes” (comerciantes sin escrúpulos que solo buscan su beneficio personal y les venden los insumos, por ejemplo, el maíz, caros) y de los usureros privados que las asfixian con intereses imposibles de pagar.

El margen de maniobra de Escobar radica en la estrategia de trabajo de ACAPRODUSCA. La cooperativa compra la cosecha a la misma población socia que ha recibido sus créditos, pagando un precio justo. El siguiente paso es procesar el grano en el Centro de Acopio, donde llegan de las comunidades a dejar el producto o se recoge en la casa de los y las agricultoras. Después se comercializa el grano entre las tortilleras que pagaban hasta 23 dólares por un saco de maíz, mientras que Escobar se los da a 16. Todo el mundo gana al tener los diferentes eslabones de la cadena comunicados y funcionando bajo los valores de la solidaridad y el bien común.

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Vale la pena arriesgar

“Sabemos que el riesgo con las tortilleras es alto, pero si no lo hacemos ¿para qué estamos?”, exclamó en voz alta ante la delegación de Elkarcredit, la cual comparte la visión de trabajo de la Cooperativa que nació precisamente en 1999 para atender a las personas sin acceso al sistema de la banca tradicional. Eso sí con los pies puestos en la tierra: “Primero soñamos, luego llegamos a una realidad,” expresó Escobar, cuya cooperativa posee 14 mil 500 asociados y asociadas y una cartera de casi 14 millones de dólares.

El Salvador ACAPRODUSCAPor su parte, Markiegi precisó que en los 25 años que llevan apoyando a los microcréditos han tenido experiencias de todo tipo. Están los que se banquerizaron, es decir, los que pusieron por delante el sacar el beneficio para la microfinanciera y no para la gente más necesitada, y se dedicaron a dar préstamos a gentes con recursos y garantías; los que no fueron capaces de recuperar lo prestado, porque no supieron elegir bien a quienes prestar y no pudieron recuperar; los que entendieron el Microcrédito como una cuota política o de emergencia; los que se centraron en sectores menos vulnerables para hacer negocio, pero que no era la población que se deseaba apoyar.

“Con ustedes vamos bien. Estamos ayudando a las mujeres campesinas, a las tortilleras con créditos que estamos recuperando, y este dinero a su vez va a otra gente que lo necesita y por eso hay que devolverlos,” señaló Markiegi.

Y Escobar tiene otro argumento para convencer al personal de la Cooperativa de la importancia de no fallar y devolver siempre su crédito: sin fortaleza no se puede apoyar. Por tanto, el excedente de beneficio se utiliza en proyectos para las propias comunidades que demandan arreglar el techo de la escuela, mejorar la calle de acceso,…y, por supuesto, se continuará apoyando los esfuerzos de economía necesitada, como el de las mujeres agricultoras pobres o las tortilleras.

Actualmente, ACAPRODUSCA  tiene su propio sistema de detección de lavado de dinero y activos. Es tan efectivo y moderno que se ha convertido en un referente en el sistema financiero. También entre sus clientes están asociaciones de agua comunitarias que gestionan el suministro del agua y el cobro mensual de cada vecino o vecina. Son hechos concretos que avalan la buena gestión de la Cooperativa, la cual beneficiará sobre todo a las personas más vulnerables de El Salvador.


 

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