La conexión entre doña Lucía y Antonio

Antonio Montoro

El presidente de Elkarcredit, Antonio Montoro, trabaja en alianza estratégica con Mundubat que también busca apoyar a las comunidades más vulnerables en el Sur.

Fotos/Escribe: Sandra Beatriz Moreno Sorto

Una tiene muchas razones para levantarse todos los días, sin embargo hay unas luchas humanitarias que pueden llevarnos a una militancia fuera de todo horario gracias a campesinas salvadoreñas como doña Lucía Villeda, de 75 años. Ella hace un año no podía ni comprarse una cebolla.

Detrás del trabajo de Antonio Montoro, presidente de Elkarcredit, están decenas de mujeres en El Salvador y Nicaragua que viven en la pobreza. Elkarcredit es una asociación comprometida con un cambio social que busca fortalecer las capacidades organizativas y productivas de poblaciones en el Sur. ¿De qué forma lo hacen? Respuesta: por medio de micro financieras que son la llave para hacer frente a los desafío de un desarrollo integral y sostenible.

“La situación de Lucía responde a una situación estructural del sistema económico que niega oportunidades de vida en un plano económico, político y social, dándose asimismo una estigmatización de los sectores más vulnerables”, explica Montoro y agrega, al valorar el significado de dar a doña Lucía un putxito solidario de Elkarcredit: “con los putxitos solidarios intentamos dar un insumo que se convierte en una palanca que permite tomar impulso, y plantearse condiciones económicas que llevan a pensar que hay posibilidades de salir de esa marginalidad”.

El culpable

Una marginalidad creada por las lógicas de mercado del capitalismo que necesita ser transformado, facilitando el cambio. Es un hecho que cuando vives en un país donde impera el capitalismo más salvaje, El Salvador es un ejemplo de ello, unirse a una cooperativa puede hacerte más fácil la sobrevivencia.

Montoro, sin embargo, va más allá. Según su visión, además de integrarte a una cooperativa, la misma dinámica de unirte a otros y compartir contribuye a superar las lógicas individualista del capitalismo, y buscar el bien de la persona y de la comunidad.

Precisamente eso le sucedió a doña Lucía. En la estación lluviosa de 2015, se unió a un huerto colectivo, donde un grupo de mujeres (La Colectiva Kawoq) de su comunidad en Apopa, El Salvador, promueve la defensa de los recursos naturales y el derecho a la alimentación. También reflexionan sobre la Economía Feminista, practican el trueque y el intercambio de semillas criollas.

¿Así se empieza a cambiar el capitalismo?, preguntamos a Montoro.

El presidente de Elkarcredit respondió que sí, “con toda iniciativa política, social, económica que plantee dinámicas en contra y superar los condicionantes que marginan, y se pasa entonces a un nivel digno y aceptable”.

Nota: La periodista independiente Cecibel Romero investigó los datos de Lucía Villeda en El Salvador.

 

Lucía Villeda

Doña Lucía Villeda es una de las protagonistas de la Exposición Mesoamericanas en resistencia por una vida digna. Aparece en el huerto colectivo que le provee de los alimentos básicos, antes por su pobreza no tenía dinero ni para comprarse un par de cebollas.

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