Las finanzas éticas se fortalecen con las crisis

Escribe: Sandra Beatriz Moreno Sorto

La vida está en el centro. Es decir, las personas. Y gracias a esta columna vertebral que dirige a las finanzas éticas, hoy más que nunca con la crisis global provocada por el COVID-19 se pone de manifiesto la necesidad de una economía social y solidaria. Es la alternativa real al sistema capitalista.

Recientemente, el Foro Internacional por las Finanzas Éticas y Alternativas, en modalidad virtual, reunió por cuatro días, del lunes 20 de abril al jueves 23 de 2020, a diferentes ponentes y a un público ansioso por seguir fortaleciendo otra economía para una vida mejor. El gran objetivo que los unía era poner la economía al servicio de las personas.

El Foro virtual fue organizado por Finantzaz Haratago, la Red Vasca de Educación en Finanzas Éticas y Alternativas. Es una plataforma impulsada por la Asociación Elkarcredit de SolidaridadOikocredit EuskadiEconomistas sin FronterasKoop57 EH y la Asociación Finantza Etikoak Euskadi.

“El objetivo del Foro es ser una herramienta transformadora”, expresó Irati Cifuentes, de Finantzaz Haratago, al dar las palabras de bienvenida al evento desde el salón de su hogar, en cuya pared se apreciaba un detalle de la reproducción del famoso cuadro del bombardeo a Gernika, obra de Pablo Picasso, y que este 26 de abril de 2020 cumplió 83 años. “Los contenidos que se creen, servirán para seguir reflexionando y debatiendo sobre los impactos humanos que tienen las finanzas”.

El Banco Ético de la sociedad civil

Irati dio paso a la moderadora de la primera de las cuatro sesiones, Laura Ruiz, quien agradeció la participación de personas de América Latina y la Unión Europea. “Las finanzas éticas han dejado de ser residual”, dijo Laura con entusiasmo e inmediatamente presentó una de las experiencias transformadora digna de ser conocida: Fiare Banca Ética. La exposición estuvo a cargo de Ana Belén Juaristi, quien es integrante de uno de los 90 grupos de voluntarios activos en el Estado español del banco transformador que nació en Italia a partir de la sociedad civil. Financian proyectos de agroecología y comercio justo, entre otros.

Ana Belén resaltó el valor de asociarse, porque entre más capital social más fuerza tendrá el Banco. “Una persona socia, un voto”, informó.

La siguiente experiencia fue presentada por Jorge Berezo, presidente de Oikocredit, una cooperativa internacional de crédito que busca la rentabilidad social y una modesta rentabilidad económica. Jorge asegura que su colectivo intenta responder a las interrogantes morales de la intermediación financiera: ¿A dónde va el dinero? ¿A la especulación? ¿Al negocio de las armas? ¿A quién le niegan el dinero?

“Es para echarse a temblar con las respuestas”, confiesa Jorge, quien señala que su cooperativa solo trabaja con las personas menos favorecidas en el Sur, sea en América Latina, Asia, África… Actualmente, se encuentran en 33 países ayudando a las personas excluidas de la Banca tradicional, así en Burkina Faso dan créditos, por ejemplo, a negocios de costura. “Se puede hacer finanzas diferentes”.

JorgeBerezo
Jorge Berezo dio a conocer el trabajo de Oikocredit.

Redefinirse por el COVID-19

Con esa última afirmación está de acuerdo Gorka Julio, de Koop57 EH, que se especializa en servicios financieros éticos y solidarios a proyectos, como Marinaleda para la compra de tierra o a la Asociación Cultural Gitana Vencedores. Tienen 20 millones en “créditos vivos” y afrontan el proceso de la pandemia del COVID-19 con la estrategia de dar respuesta a los distintos colectivos, de los cuales tienen ya más de 70 solicitudes y han destinado tres millones en esta fase inicial. “Tenemos que cuidarnos mutuamente… Los manteros están haciendo mascarillas. Toca reestructurarse, redefinirse y poder decidir nuestro futuro con nuestras prácticas económicas”.

Claramente, la apuesta es por dejar atrás la perspectiva neoliberal. De ahí lo oportuno del tema de la segunda sesión: Cooperación y finanzas éticas, feminismo y cambio climático. Era el momento de escuchar desde Cataluña a Miquel Carillo, con la ponencia sobre Guía para la cooperación financiera; la nicaragüense Yolanda Areas Blass, Feminismo Campesino Popular de La Vía Campesina, y Jesús Ángel Escobar, de la Asociación Cooperativa de Ahorro, Crédito, Aprovechamiento y Comercialización de Productores de El Salvador (ACAPRODUSCA).

Desde la cocina de su casa y a puerta cerrada, Miquel comparte su visión y la sorpresa del acertado título de su último libro debido a la pandemia de salud y a las medidas de confinamientos aplicadas a la población, Volver a pisar la calle. Su planteamiento implica “esparcir”, “divulgar”, “desarrollar” con urgencia otra visión económica que añada la economía social y solidaria a la cooperación internacional.

Con el lado oscuro pero desde el bien común

“Hacer algo conjuntamente”, añade Miquel. Y, por supuesto, trabajar “con el lado oscuro” de la administración pública con el objetivo del bien común. Apuesta política muy real para Yolanda que se encuentra inmersa en la sistematización del proceso de las mujeres del mundo rural, “buscando un mundo mejor”, cuenta. “Nosotras desplegamos estrategias para defender la vida. Defendemos otras forma de relacionarnos con la naturaleza por medio de la agroecología, la producción en armonía con la naturaleza”.

Yolanda Areas
Desde Nicaragua, Yolanda Areas habló sobre feminismo campesino popular.

La lideresa nicaragüense afirma que el feminismo campesino popular es revolucionario y subversivo, porque quiere transformar este mundo desigual. “Soñamos con un socialismo sin diferencias, donde las mujeres tengamos plenos derechos”. De esta lucha sabe Jesús Ángel, cuya madre campesina fue una de las fundadoras de ACAPRODUSCA en 1999. Inició con 26 asociados y sólo ella de mujer. Y nacieron porque estaban totalmente excluidos de la banca capitalista.

“Sí se puede llevar mecanismos de crecimiento al sector campesino”, comenta Jesús Ángel. «Nuestro objetivo es el desarrollo económico de las comunidades”.

Y el abanico de las experiencias locales e internacionales se amplió todavía más con la tercera sesión, cuando escuchamos los testimonios de Estefanía Rodríguez que maneja Nortlan, la primera correduría de seguros ética y solidaria de Euskadi; Xabier Lertxundi, microcréditos en el Ayuntamiento de Hernani; Elena Novillo que hizo una reflexión sobre el emprendimiento migrante, y Heloísa Primavera, de Bancos, bitcoins, trueques y monedas sociales. Transiciones.

De otra manera

A estas alturas, el público era consciente que en el mundo y sobre todo, con las finanzas éticas, se pueden hacer las cosas de otra manera. Desde Donostia, esa bella ciudad a la orilla del mar cantábrico, Estefanía deseo que nos encontráramos bien en esta situación rara que estamos viviendo. Las imágenes y las frases iniciales de su presentación ya captaron la atención: “No nature No future” y “Time for change”.

Ella, en 2007, vio cosas que no le gustaron en el sector de los seguros. Decidió entonces transformar su forma de trabajo. “Surgió la idea de una empresa de seguros con otros valores”, cuenta. Sus seguros son transparentes, “sin medias verdades”, dice; socialmente responsables, rentables, “accesibles al cliente, sin grandes barreras de entrada”; y solidarios, “la buena suerte de algunos lo trasladamos a otros con mala suerte”, añade Estefanía, quien conoce a la perfección el poder económico brutal de las grandes aseguradoras del mercado capitalista, cuyos negocios sucios incluyen la inversión en armamentos y combustibles fósiles.

“Yo intento transformar un poquito desde donde yo trabajo. Yo sola puedo hacer algo, pero con más gente, puedo extender más las alas y demostrar que hay otra forma de hacer las cosas. En mi caso, en el tema de los seguros”.

Y, en el caso de Xabier, en el Ayuntamiento de Hernani. “Desde la administración pública podemos hacer mucho y ser ejemplo para la privada”, admite el alcalde. Él está orgulloso del compromiso que existe con la economía social y solidaria, traducido en una propuesta realizada y votada por la ciudadanía: dar microcréditos para prevenir la exclusión social y económica. “No son subvenciones a fondo perdido. Hay que devolverlos”, advierte. Tampoco se deben confundir con la ayuda social.

“Ahora tocará adaptar el programa por la emergencia del COVID-19, debido a la crisis sanitaria”, piensa preocupado por los retos que tendrán que enfrentar. “Diseñaremos programas de ayuda a las personas”.

La doble cruz del migrante

Inmersa en la crisis también se encuentra Elena, de Economistas sin Fronteras. “Servimos de puente entre las personas y la economía social y solidaria”, anuncia y lanza una pregunta ante la cifra de más de seis millones de migrantes en España, donde viven unas 46 millones de personas. ¿Cómo integrar a un colectivo tan heterogéneo?

Según Elena, la economía social y solidaria puede ser una excelente herramienta. La realidad indica que el sistema económico capitalista tiene más impactos negativos en los migrantes que viven una hostilidad sistemática, rechazo, además de las dificultades de inserción sociolaboral y los estigmas. Pero ella misma plantea otra interrogante: ¿desde la economía social y solidaria existe un interés en mirar la exclusión social de las personas migrantes?

Elena, de entrada, pide alejarse del paternalismo y el asistencialismo. Luego advierte que casi no hay datos de los y las migrantes. En todo caso, existen experiencias esperanzadoras: Foret, grupo heliconia; Top Manta, Catering Solidario, Senda de cuidados…

Y sí hay una palabra que podría definir a la última ponente de la tercera sesión, es la esperanza. La argentina Heloísa nos recordó que este miércoles 22 de abril es el Día de la Tierra y que ella se siente como una gran “pacha mama”, y cree haber realizado un buen trabajo porque sus nietos le han mandado hermosos saludos con sus fotos. Y, sin pérdida de tiempo, aprovechó el espacio para interpelarnos con la autoridad de una abuela sabia:

“¿Qué sociedad queremos?”, preguntó.

Y nos puso en la pantalla dos imágenes. Una, era de varios niños y niñas felices, jugando; la otra, un niño ante un bosque destruido. Mientras las observábamos, Heloísa continuaba su discurso. Nos enteramos del nacimiento de las redes de trueque en Argentina, en 1996, y como en cinco años alcanzaron a un millón de personas. “Mi presupuesto era un 40% con papelitos de colores”, exclamó y agregó tajante: “ya no hay tiempo de espera”.

Su propuesta es asumir riesgos. Aceptando los errores. “Después del corona (COVID-19), tenemos que pensar distinto, consumir distinto…haciendo algo diferente en nuestra casa y usando monedas sociales”.

Terminó con otra pregunta: ¿cuándo empezaremos a hacer sinergias? Cuestionamiento que todavía rondada en la cabeza de alguna participante al Foro, al momento de conectar con la cuarta sesión. “Hoy es un punto y seguido”, resumió Irati, antes de dar paso al último panel: Sofía Muñoz, de la Red de Educación en Finanzas Éticas y Solidarias; Claudia Álvarez, Campaña por un Currículum Global de la Economía Social y Solidaria; Beatriz Umbón, STEILAS – Sindicato de la Enseñanza, y Javier Buces, Educación Financiera Crítica.


Sofía Muñoz Fernández habló de RedEFES, la plataforma que gestionan conjuntamente FETS y Finantzaz Haratago.

Las gafas del pensamiento crítico

Sofía sostuvo que el Foro había demostrado que “las finanzas éticas existen” e informó que su organización enfrenta el desafío de hacer un mapeo global de las finanzas éticas. Un campo ya experimentado por Claudia con la misión de rescatar la diversidad de saberes, las luchas educativas antihegemónicas que trascienden las aulas oficiales de la educación formal. “La Campaña reúne las experiencias y las visibiliza”, declaró.

Beatriz es del mundo de la educación pública, donde la principal amenaza es la injerencia privada y de las multinacionales. “Todos se apuntan al festín de la educación”, concluyó la sindicalista que denuncia como las multinacionales dictan qué capital humano necesitan y, en consecuencia, se amoldan los programas educativos para proveer a las empresas de personal capacitado. Para ampliar la mirada, nos recomienda el documental “La educación en venta”.


Javier Buces hizo una presentación participativa con herramientas como Mentimeter.

“Los contenidos son ortodoxos en los currículums. Se olvidan de un mercado justo. No se habla de las monedas sociales ni de los seguros éticos”, reveló Javier, con 23 años de experiencia en la docencia y con el blog Ekonomiaz, en el cual sube vídeos de la economía del bien común. “Intento dar una visión alternativa”.

Javier invitó a ponerse las gafas del pensamiento crítico, en especial si nos adentramos en la economía. Igual propuesta del equipo de Finantzaz Haratago, agradeciendo la participación en cada sesión de aproximadamente 150 personas de todas partes del mundo. Un mundo que nos necesita más solidarios y con los valores de la ética en nuestro diario vivir.

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