El Feminismo Campesino y Popular cae en tierra fértil

Es una acción global. Despacio pero seguras, las mujeres del mundo rural van dejando la simiente que valora su trabajo en la familia, la comunidad, el país y los continentes. Lo hacen en tierra fértil o en los barrancos pedregosos. Recientemente, seis campesinas pusieron sobre la mesa los grandes retos que enfrentan en el Intercambio global/local sobre Feminismo Campesino y Popular.

Fue una actividad online, el pasado 25 de marzo de 2021, organizada por la Fundación Mundubat y la Asociación Elkarcredit de Solidaridad, que sirvió para calentar motores de cara al 17 de abril, Día Internacional de las Luchas Campesinas, y celebrar los 25 años de consolidar la Soberanía Alimentaria.

“Una sola golondrina no hace verano”, recordó Guadalupe Esquivel, de la Federación de Cooperativas de la Reforma Agraria de la Región Central (FECORACEN), en El Salvador. Por eso dedica gran parte de su tiempo a organizar a las mujeres en el campo, “tenemos que unirnos y denunciar nuestra situación”. Es la primera en realzar los derechos que detentan en un país donde les dicen que deben acostumbrarse a ser acosadas, violadas, violentadas.

Guadalupe - Jasmin CAST

El contagio feminista

Testimonio valiente que escuchó Nadia Ayuso, de Etxaldeko Emakumeak, en Euskal Herria, quien develó como las mismas asambleas pueden ser también espacios de opresión. Toca entonces estar muy atentas porque el patriarcado, el machismo, asume infinidad de rostros. Su grupo tiene la línea de trabajo de contagiar al movimiento feminista de la Soberanía Alimentaria, y al movimiento campesino de la perspectiva feminista.

Ayuso lanzó una pregunta a las compañeras y a la audiencia que participaba en el intercambio online: ¿cómo fomentar el deseo de las mujeres jóvenes de que el campo es una alternativa de vida deseable?

Tal vez el saber que “el patriarcado nos cruza a todas”, dijo Mireia Vidal, de la Coordinadora Camperola del País Valencià (CCPV)-COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores/ras y Ganaderos/ras). Y que la conocida frase, en el medio urbano, de romper el techo de cristal a la hora de acceder a los puestos de dirección, acontece asimismo en el campo aunque aquí quizás reclame un nombre propio: “techo de piedra”. Es un hecho de que el sector está masculinizado. En las cooperativas agrarias del Estado español sólo el 25% son mujeres y apenas un 11%, en cargos directivos.

Mireia - Nadia CAST
Fuerza arbórea

Mireia ostenta el cargo de secretaria general de su organización y es la cara visible en las negociaciones con la administración pública, pero su día a día significa sacar lo mejor de su casta e ir sorteando los obstáculos que le ponen por ser mujer y joven, y tristemente a veces de su misma gente. Sin embargo, se mantiene firme, sonriente, como el árbol que le daba su sombra mientras intervenía en la actividad virtual y contaba su experiencia.

“Nos llenamos de energía positiva”, expresó Jazmín López, del Consejo para el Desarrollo Integral de la Mujer Campesina (CODIMCA), Honduras. Ella centra su fuerza en la militancia organizativa y defender los derechos humanos de las campesinas, indígenas y garífunas, fundiendo en una sola estrategia la agroecología y el Feminismo Campesino y Popular. “Buscamos reivindicar el papel de las mujeres, logrando mejores apuestas políticas que las empoderen”, afirmó la lideresa, consciente de la falta de un Estado democrático.

La importancia del papel de las mujeres como guardianas de las semillas, los saberes, de la Soberanía Alimentaria, se sigue profundizando y discutiendo en cada región del mundo, informó la brasileña Adriana Mezadri, de la Articulación de Mujeres de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), de La Vía Campesina. Sin olvidar que sin feminismo no hay socialismo y que el 70% de los más pobres son mujeres.

“Para que en la práctica haya Soberanía Alimentaria se tiene que reconocer el trabajo de las mujeres”, anunció Yolanda Areas, de la Articulación de Mujeres de La Vía Campesina. Por tanto, se tiene que romper con los modelos capitalistas y patriarcales sustentadores del famoso “techo de cristal” o en el caso que nos ocupa, del “techo de piedra” en el mundo rural.

La buena nueva es que las mujeres que trabajan en el campo han comenzado la siembra del Feminismo Campesino y Popular que ayudará a fomentar la participación en los espacios de toma de poder, además de recuperar los derechos negados históricamente.

Enlaces:

 

Exposición online «Miradas y Luchas del Feminismo Campesino y Popular» | Elkarcredit

Via Campesina – ¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

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